Cuidar con empatia

Cuidar con empatia

Cuidar con empatia

Cuidar a alguien requiere muchas cosas, una de las cuales es la capacidad de empatizar. Si bien la capacidad de comprender y sentir a otra persona puede ser más fácil para algunos, la empatía no es algo con lo que necesariamente naces. La empatía es una habilidad aprendida consciente o inconscientemente, y como cualquier otra habilidad, se puede aprender, mejorar e incluso dominar.

 

¿Qué es la empatía?

Si alguna vez ha sido un cuidador, es posible que haya habido un momento en que la persona que cuidaba tenía dolor. Tal vez salieron de la cirugía o recibieron noticias de que un amigo cercano falleció. Independientemente de la causa de su dolor (y si fue físico o emocional), te pusiste en su lugar y entendiste lo que sentían. Es posible que ni siquiera haya conocido a la persona que falleció y que nunca haya tenido una cirugía en su vida, pero se identificó con sus sentimientos a nivel personal. Eso es la empatía.

 

El Greater Good Science Center, un instituto de investigación que estudia muchas ciencias relacionadas con el bienestar, define la empatía como la capacidad de sentir las emociones de otras personas, junto con la capacidad de imaginar lo que otra persona podría estar pensando o sintiendo.

Hay dos dimensiones principales de la empatía: la empatía cognitiva y la empatía afectiva.

La empatía cognitiva es la capacidad de identificar objetivamente los sentimientos o la perspectiva de otra persona. Para los cuidadores, la empatía cognitiva es crucial.

La empatía afectiva, comúnmente conocida como empatía emocional, se refiere a la capacidad de sentir lo que siente otra persona.

Formas de mejorar la empatía

Mantener el contacto visual.

El contacto visual es crítico cuando te estás comunicando con la persona que estás cuidando. Tómese un momento para pensar en un momento en el que estaba hablando con alguien acerca de algo por lo que estaba pasando, solo para que miren hacia otro lado o revisen su teléfono.

Solo por su mirada, sabías que estaban distraídos. Esto probablemente te hizo sentir como si no les importara.

Helen Riess, psicóloga, dio una charla TED titulada “El poder de la empatía”. En su charla, explicó que toda persona quiere ser vista, escuchada y comprendida. Ese orden no es casualidad. Para empatizar con alguien, debemos comenzar mirándolo. La próxima vez que la persona que cuida esté hablando, asegúrese de hacer contacto visual.

 

Escucha.

Una de las formas más rápidas de mejorar su capacidad de empatía es escuchar lo que dice la otra persona. Mantener una mente abierta y permanecer curioso puede ayudarlo a evitar hacer suposiciones.

Obtenga toda la historia antes de decidir cómo cree que se sienten. Esté atento a las expresiones faciales.La próxima vez que esté cuidando a alguien, preste mucha atención a sus expresiones faciales.

No se les llama “la hoja de ruta hacia las emociones humanas” sin ninguna razón. Las expresiones faciales son difíciles de controlar y estos pequeños movimientos a menudo son obsequios de cómo se siente alguien. Úselos como pistas para ayudarlo a comprender más allá de lo que dice la otra persona.

No olvides tener en cuenta tu propia expresión facial. Si la persona bajo su cuidado expresa molestias, ponga cara de preocupación. No te olvides de sonreír cuando comparten algo emocionante. Si no expresas emociones o notas expresiones en los demás, parecerás desapegado, lo contrario de lo que estás buscando.

Ten en cuenta tu lenguaje corporal.

El lenguaje corporal es otro transmisor poderoso de los sentimientos de otra persona.

Se realizó un estudio en el que se instruyó a los médicos para que se comunicaran con los pacientes de pie o sentados. Se concluyó que los médicos que se sentaron al comunicarse con sus pacientes fueron calificados como más atentos y compasivos. Los pacientes cuyos médicos se sentaron incluso percibieron que sus médicos habían pasado más tiempo con ellos.

Tenga en cuenta otros aspectos de su lenguaje corporal, como la postura. Ajustes simples como mirar a la persona cuando se comunica con ella y mantener una posición “abierta” al descruzar los brazos y las piernas puede ser muy útil. Estamos biológicamente programados para reaccionar a estas señales de “enfoque” y “evitar”, lo que lo convierte en un factor significativo en la forma en que somos percibidos. Diles que entiendes cómo se sienten.

Un error que muchas personas cometen al practicar la empatía es que se olvidan de decirle a la otra persona que entienden cómo se sienten. Nunca es una buena idea asumir que alguien sabe que entiendes.

La mejor manera de hacerle saber a una persona que le importa es decirle.

La mayoría de los sentimientos son mutuos.

Si se sintiera de cierta manera acerca de una situación dada, es probable que otra persona se sienta similar. Si entra en su rol de cuidado sintiendo que prefiere estar en otro lugar, por defecto, la persona en el otro extremo se sentirá como una carga.

Hable en voz baja cuando trate de consolar a alguien que está pasando por un momento difícil.

Suena emocionado cuando es el momento adecuado. Nunca subestimes el poder de un toque ligero. A veces, es posible que no sepa exactamente qué decir.

Los gestos simples, como un toque en el hombro, pueden recorrer un largo camino.

La capacidad de asumir los sentimientos de otra persona no tiene un costo. Como cuidador, puede tener dificultades para equilibrar las emociones de usted y las de los demás. Si no tiene cuidado, puede terminar en la “trampa de la empatía”.

La trampa de la empatía es el sentimiento que tienes cuando sientes que te sientes abrumado por los sentimientos de los demás. Si siente que le está costando distinguir sus propios sentimientos de los de los demás, puede correr el riesgo de caer en esta trampa.

Sacrificar tus propias emociones no es saludable y si sientes que estás cayendo en la trampa, es importante que te des cuenta y tomes un descanso.

Empatía más allá del papel del cuidado

Aprender a empatizar no solo mejorará la relación que tienes con la persona que estás cuidando, sino que también mejorará las relaciones que tienes con las otras personas en tu vida. Independientemente de si cuida a una persona por amor o porque es su trabajo, la empatía marcará la diferencia en la calidad de la atención que recibe.

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